Fue muy dificil al principio ser madrastra, mama y esposa. Mis padres, abuelos, y bisabuela me enseñaron que no importa si la familia es de sangre. Lo que importa es el amor y paciencia incondicionalmente. Yo siempre eh visto como mi familia adopta a toda persona, como de la familia con mucho amor y alegria…Y meditando Dios nos ama y nos adopta con todas nuestras faltas y nos llena de su amor incondicional.